El informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2023 muestra un panorama desalentador, a medio camino de la fecha límite para la Agenda 2030, muestra que más de la mitad del mundo está quedando atrás.
Los primeros esfuerzos realizados tras la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible produjeron algunas tendencias favorables: Las tasas de pobreza extrema y de mortalidad de menores de 5 años se redujeron. Se avanzó en la lucha contra enfermedades como el VIH y la hepatitis. Se lograron resultados positivos en cuanto a algunas metas relativas a la igualdad de género. El acceso a la electricidad en los países más pobres fue en aumento, al igual que el porcentaje que representan las renovables en la canasta de energía…
No obstante, ahora es evidente que estos avances eran en gran parte frágiles y en su mayoría demasiado lentos. En los últimos tres años, la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID 19), la guerra en Ucrania y los desastres relacionados con el clima han hecho flaquear aún más tales avances, que ya eran precarios de por sí.
Según este informe, los Objetivos de Desarrollo Sostenible están experimentando graves problemas. La evaluación de alrededor de 140 metas sobre las que se dispone de datos de tendencias indica que aproximadamente la mitad de estas metas están moderada o gravemente desencaminadas; y más del 30 % no han avanzado o han involucionado hasta situarse por debajo de la base de referencia de 2015.

